Los adhesivos que
pueden emplearse en la elaboración de etiquetas abren un campo
inmenso de aplicaciones. Pueden utilizarse, por ejemplo, adhesivos
permanentes que soporten sin desprenderse bajas temperaturas o
que aguanten sin deteriorarse temperaturas muy elevadas.
El adhesivo puede ser permanente, removible, no
tóxico y adecuado para productos alimentarios,
apto para congelación, lavable, reciclable, antisangrado, transparente o no
reactivo —especialmente indicado para productos sanitarios
y farmacéuticos al no contaminar el producto que identifican—,
antigrasa, para bolsas de sangre, etcétera.
En el ámbito de los frontales, las posibilidades son
múltiples: papel mate, couché,
con brillo o con resistencia antirrotura (Tyvek).
Pero además es posible utilizar polietileno que
soporte agua, aceite y la mayoría de los productos químicos.
O PVC ultradestructible para etiquetas antimanipulación y
de seguridad.
También se utilizan papeles térmicos de alta densidad para obtener postimpresiones nítidas; o papel térmico protegido para que resista el borrado de datos durante largo tiempo. |